Atrapada en su cuerpo.

Estaba sentada en la sala de espera como tantas otras veces, en un pasillo atestado de gente con niños que lloraban y corrían entre las personas. Su cuerpo dolorido de un metro cincuenta y cinco y setenta y cinco kilos solo le permitía moverse con dificultad. 

"Pelayo...." Se oyó al abrir la puerta de un consultorio, y con movimientos suaves y despacio Dominga encamino sus pasos hacia esa puerta donde la esperaba el joven Dr. Montoya, que la ayuda y acompaña hasta la silla. 

Sin mediar mayores palabras el joven profesional creyó haberse dado cuenta del motivo de la consulta pero la salud de las personas no es tan simple como parece  

Con voz resignada Dominga comenzó a explicar los dolores de columna que la aquejaban hasta que en un instante sus palabras se confundieron en un llanto. Con la mirada compasiva el medico solo atinaba a escucharla y ella continuaba con los ojos llenos de lagrimas explicando los medicamentos que estaba tomando, que la había visto uno y otro profesional, los estudios realizados y que los resultados mostraban una artrosis avanzada en su columna, y en sus rodillas. 

Cuando parece haberse calmado continua explicándole al medico lo que le costaba realizar las tareas diarias por estar sola, sus tres hijos uno en otra ciudad que no la visitaba, ni siquiera un llamado telefónico que al menos la alentaba a seguir adelante, sus otros dos hijos muy atareados tampoco tenían tiempo ni siquiera de visitarla. 

Los nietos criados con esas ausencias tampoco la tenían sentimentalmente cerca, y poco les importaba de la suerte de su abuela. 

Ese dolor florecía aun mas en esas condiciones y mas que atrapada en su propio cuerpo se encontraba vacía del alma con un dolor mas difícil de mitigar. 

Desde el fallecimiento de su esposo su vida había cambiado rotundamente, y transcurría sus eternos días en una fría soledad. Mas fría aun que el invierno que transcurría en esos días. 

La consulta se había extendido mas de lo habitual pero le sirvió para conversar con alguien o mas bien haber sido escuchada por alguien  

Mas reconfortada y con nuevos estudios para realizar e indicaciones medicas, se levanta aun con dificultad pero con menos dolor espiritual, se despide, con la esperanza que en la próxima cita sea un nuevo bálsamo para sus dolencias. 

No había sido una consulta mas, el medico se quedo sentado en su escritorio, pensativo, con la esperanza de haber cumplido su deber con tan poco pero tan eficiente 

Los personajes son de ficción y cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.

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